Ramón López- Artesano

Ramón López- Artesano

Homenaje Del Instituto de Cultura y 6to Plenazo dedicado a nuestro Ramón López.

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Familia

El maestro Ramón López realiza inmensa donación de tapices al Instituto de Cultura Puertorriqueña

Ramón López / Foto Teresa Canino


San Juan – Noventa y siete tapices producto de cuarenta años de trayectoria del artista Ramón López conforman la más reciente donación hecha al Instituto de Cultura Puertorriqueña. Esta inmensa colección pasa a formar parte de la Colección de Arte que custodia el ICP y que incluye obra sobre papel, textiles, pinturas, tallas, esculturas y muebles, entre otras. Algunas de estas obras han sido expuestas en Moscú, Sevilla, Managua, Santo Domingo, La Habana, Nueva York, Chicago y Puerto Rico. 

Los trabajos de Ramón López son únicos en términos de técnica. El resultado es totalmente suyo y “netamente puertorriqueño”. Estamos ante piezas de arte que se distancian abismalmente del tapiz tradicional, de la producción de los programas artesanales que los norteamericanos trajeron a Puerto Rico en los años 30 y de aquello que se le enseñaba a los varones en los cursos de Artes Industriales. 

Obra del maestro Ramón López

Obra del maestro Ramón López

Al hablar sobre su arte, dice el artista: “Yo improviso, yo invento y, como no, cometo mis errores, pero de ellos aprendo a hacer un arte que no es rebuscado y superficial. Mi arte tiene que ser de mucho contenido, sin complejidades. Esta tiene que ir directo al corazón del pueblo del cual me nutro y le da sentido a mi vida”.

Ramón López, además de haber dirigido por muchos años el Centro de Investigaciones de las Artes Populares del ICP, es antropólogo, etnógrafo, artista, artesano, activista cultural y músico. Fue profesor de antropología en el Recinto de Río Piedras de la UPR y trabajó con los Pleneros de la 23 Abajo como artesano y organizador de proyectos de educación popular. El polifacético artista también es el creador del taller Cocobalé y ha publicado numerosos trabajos de investigación y divulgación sobre la historia y la cultura puertorriqueña, algunos de ellos publicados por la Editorial del ICP.

Obra del maestro Ramón López

Obra del maestro Ramón López


“El Programa de Artes Plásticas se honra en recibir esta donación de uno de los nuestros que viene a diversificar y a expandir el acervo plástico de nuestro país. Esta donación es un regalo al pueblo de Puerto Rico y el Instituto de Cultura Puertorriqueña está comprometido con brindar el debido acceso a investigadores que quieran estudiar y promover la exhibición de las mismas” – señaló Ángel Antonio Ruiz Laboy, director interino del Programa de Artes Plásticas del ICP. 

Las noches estrelladas, los peces, los helicópteros, los lagartijos, los gatos, los petroglifos y las sirenas de Ramón López tienen su nuevo hogar, junto a tantos otros tesoros, en la colección del Instituto de Cultura Puertorriqueña. 

Cómo Recuerdo a Ma’Ana-Por Luis Rivera (Luis el de Ma’Ana)

Cómo Recuerdo a Ma’Ana-Por Luis Rivera (Luis el de Ma’Ana)

Cómo Recuerdo a Ma’Ana-Por Luis Rivera (Luis el de Ma’Ana)

Cómo recuerdo a Ma’Ana mi querida abuela y madre de crianza.

Ana María Fuentes Colón nació en el año 1885 en el barrio Botijas 2 de Orocovis. A su temprana edad contrajo matrimonio con un joven llamado Liberato Rivera Marrero. Para ese entonces construyeron su propia casa en una finca heredada por Palato en el barrio Cañabon de Barranquitas. De este matrimonio procrearon once hijos Justa, Alfredo (Fero), Ramón (Monche), Vicente (“Vice), Liberato (Latito), Federico (Fico), Antonio (Toñilo), Ezequiel (Quielo), María (Mare), Porfirio (Filio) y Victoria (Toya).

Ma’Ana era una dama muy reservada y humilde, dedicó la mayor parte de su vida como ama de casa y al cuidado de sus hijos y nietos. Además, complacer a su querido esposo Palato con todas sus exigencias, antojos y calmarlo cuando se ponía bravo. Ma’Ana también era una excelente costurera, con su máquina de coser Singer- portátil confeccionaba sus propias  vestimentas y las de sus hijas.  Ma’Ana siempre fue muy religiosa a diario se retiraba a su cuarto a orar y meditar además asistir a misa Los Domingos cuando era posible.

Después del fallecimiento de Justa su hija mayor, en 1947 Palato y Ma’Ana se mudaron para una nueva casa en una finca ubicada en el barrio Palo Hincado de Barranquitas acompañados de Victoria (Toya), Porfirio (Filio) y Luis su nieto menor. Ma’Ana aún continuaba ejerciendo las labores de ama de casa con la ayuda de Toya su hija menor. Luis como siempre metío en el medio jodiendo la pita.

La rutina diaria de las comidas en casa de Ma’Ana y Palato era la siguiente:

Por la mañana bien temprano Tía Toya se levantaba a hacer café negro y servirlo a Palato y Ma’Ana en la cama. El desayuno y el almuerzo por lo regular se consumía tradicionalmente a las 2:00 P.M. poco más o menos, mientras Palato escuchaba por radio el programa La Hora del Volante Ma’Ana o Tía Toya le servían café con leche, galletas y queso de bola. Como Palato era tan exigente, Ma’Ana le preguntaba lo siguiente. ¿Lato, que quieres de cena? Lo que Palato quería de cena, eso era lo que se cocinaba te guste o no te guste.

Como todos tenemos un poquito de malo (ja ja) Ma’Ana no era la excepción. De vez en cuando Ma’Ana se daba su palito de Ginebra o vino tinto de su reserva escondida en el baúl de su cuarto. Ma’Ana no fumaba pero disfrutaba de su mascada de tabaco cosechado por tío Fero e hilado por tío Fico especialmente para ella. Todo esto ocurrirá en la privacidad de su cuarto. Además antes de retirarse a dormir, acostumbraba a tomarse un ponche de miaja de huevo y Malta Corona, India o Tuborg.  Ma’Ana también tenía su negocito por el lado como en casa había una gran cantidad de gallinas ponedoras, le vendía huevos a un revendedor que venía semanalmente.  Yo también le vendía las botellas vacías de malta a un centavo cada una.

Después del fallecimiento de Palato en el año 1958, Ma’Ana se mudó para una casita nueva,  construída por tío Fero cerca de su casa principal, entre las casas de Tia Toya y Tio Monche.  Luego que Luis se fuera para Estados Unidos en busca de un mejor porvenir, un poco tiempo después Ma’Ana se mudó para casa de tío Fico y tía Paca en Botijas donde residió por unos cuantos años.

Durante su estadía en casa de tío Fico y tía Paca, en Mayo de 1966 Ma’Ana sufrió una caída causándole múltiples fracturas a causa de la misma. Su frágil cuerpo nunca se recuperó de esa caída y el día 26 del mismo mes Ma’Ana falleció a la edad de 81 años.

Ma’Ana, siempre te recordaré con mucho cariño y agradezco que hayas asumido la responsabilidad de cuidarme, protegerme y por tolerar todas mis travesuras con paciencia, tolerancia y sobre todo con mucho amor. Aunque en varias ocasiones se vió obligada a aplicar chancletazos cuando en si me lo merecía.

 Luis el nene más lindo de Ma’Ana.

Tío Tomás y Tití

Tío Tomás y Tití

Tío Tomás y Tití

Por: Millita

Mi padre Tomás y mi madre Titi vivieron solo para servir y ayudar. Papi, barbero de profesión y con poca escolaridad, redactó proyectos para la Cámara de Representantes que lograron que hoy la profesión barbería sea reconocida y la Licencia número uno del Colegio de Barberos es la suya. Mami, ama de casa y enfermera de muchos, aunque no pudo estudiar esa profesión que tanto le gustaba. Dos seres extraordinarios en su humildad. 

DECIMAS DE TIO TOMAS A DINES 1975

 

Vivencias con Tio Tomás y Tití

Por: Celestino

Tío Tomás y Tití tuvieron mucho significado en nuestra vida de niños. Cuando nos decían «es que hoy viene Tío Tomás y Tití», se formaba como un contagio de alegría entre nosotros. Primero porque Tío Tomás tenía una alcancía de velloncitos de 10 centavos. Para aquel tiempo se podía comprar mucho con diez chavitos; y nos daba un velloncito a cada uno. Era la única vez que veíamos plata, porque lo que nosotros manejábamos era un chavito para la escuela. O un chavito para la limosna de la iglesia, el cual poníamos en la canasta con mucha pena. Pero no solamente el velloncito. Tío Tomás y Tití compartían con nosotros. Nos hablaban de Santurce, de las cosas que había allá y nosotros alucinábamos con aquellos cuentos y chistes. Lo real es que nos hacían sentir importantes. Mami y Papi los adoraban y nosotros también. Con ellos venía Millita quién para aquel tiempo era más calladita pero simpática y observadora. Ah y Tío Tomás era el único ser humano que tenía una cámara. Era el momento para la foto. Y en el próximo viaje traían las fotos reveladas. Y ahí aparecíamos con nuestra mejor ropita, parados medio ajibaraos pero sintiéndonos importantes.

Recuerdo que en una ocasión nos llamó a todos los niños y nos preguntó. «A ver si ustedes son inteligentes,,,,¿Cómo uno se lava la espalda?» y nosotros que no nos lavábamos detrás de la oreja, imagínate la espalda. Entonces contestó: «Ustedes cogen el jabón y embarran la pared del baño con el jabón y luego se restregan la espalda en la pared, porque las manos no alcanzan y la espalda queda limpecita.» Y nosotros nos meábamos de la risa. Así era Tio Tomás, hermano menor de PaLato.

A Tití le gustaban las habichuelas que mami guisaba. Así que cuando ellos venían, se mataba gallina y había buena comida. Nosotros nos reíamos de cómo Tití bajaba la cuesta porque no estaba acostumbrada a aquellos riscos de El Rincón. Ellos habían progresado en Santurce y querían ayudarnos a progresar. Por eso en cada viaje llegaban con algún modernismo que nos impactaba. El primero fue una máquina de recortar pelo manual, que le trajeron a Papi. Con ella Papi se economizaba el barbero que pagaba para nosotros y que venía a pelarnos en la casa. Pero papi no sabía recortar y practicaba con nosotros. Era un suplicio porque no podías moverte, nos daba unos jalones de pelo y nos dejaba calvos.

Los otros dos regalos que recuerdo fueron para cuando ya había electricidad en casa. El primero, una estufa eléctrica de una hornilla. Era muy bonita. Esa estufa daba unos corrientazos tremendos y mami le cogió miedo. En ese momento siguió con el fogón. El segundo fue una nevera. Lo cierto es que cuando Tío Tomás regresó y abrió la nevera lo que había era agua. «Sara, te regalo la nevera y también lo que lleva adentro?» Dijo con jocosidad. Lo cierto es que nosotros no teníamos nada que enfriar, porque la carne nos la comíamos en el momento, igual que los ensaladas y las verduras. Lo demás era seco, habichuelas, arroz, bacalao, etc. No sabíamos de congelar.

Una vez me encontré a Tití y Millita en un Supermercado y pude expresarles lo que ellos significaron para nosotros. Mucha alegría.
A Tío Tomás no le dije nunca pero hoy lo recuerdo con aquella sonrisa y sus chistes que nos dejaban con ganas de que volvieran.

Victoria Rivera (Toya)-Por Cuca

Victoria Rivera (Toya)-Por Cuca

Victoria Rivera (Toya)-Por Cuca

***Tía Toya es la única hija de Palato que agraciadamente aún vive.  La familia quiere honrar su vida mediante estos escritos de algunos de sus hijos.  Larga vida para usted nuestra adorada tia.***

Nacida el 26 de Julio de 1929, en el barrio Cañabon de Barranquitas.
Es la “regalona” de la casa; la menor de once hermanos y cinco más de crianza. La conocemos como Tía Toya, Tía Victoria o Vicky. Para sus hijos, ella es Totó. Apodo que le dio su papá.

Cursó estudios solo hasta tercer grado. Aún así aprendió a escribir perfectamente y a leer, leyéndole el periódico a su padre. Luego en sus 20’s fue a trabajar a Long Island, NY como niñera para una familia judía y tomó cursos de inglés como segundo idioma.

Recuerda a sus padres con gran respeto y cariño. De su padre, a quien conocemos como Pa’Lato, recuerda que siempre le dejaba un “bocadito” de su comida y de la avena que Ma’Ana le preparaba. El la llevaba a pasear por el barrio en su caballo y a las peleas de gallo.

Pa’Lato compraba telas para confeccionar la vestimenta de todos en la familia y aparte, diversos retazos de telas para que “la regalona” practicara su costura. Se confeccionó su primer vestido a los diez años de edad y a partir de ahí adoptó la costura como su pasión y eventualmente, como modo de sustento para su familia.

Su don de costurera lo heredó de su mamá a quien Victoria acompañaba y observaba atentamente mientras Ma’Ana cosía ropa para toda la familia y bordaba finos pañuelos, guantes y camisas de dormir para una agencia. Así fue perfeccionando su don y talento, y trabajando arduamente día a día, llegó a ser la gran modista de muchas personas en su pueblo.

Contrajo matrimonio con Julio Rivera Berrios y tuvo ocho hijos: Annie, Julito, Millie, Kathy, Cuca, Josie, Gerald y Normita. Millie y Normita ya están morando con Jesús. Victoria tiene 18 nietos, 37 bisnietos y 3 tataranietos!

A Victoria también le apasiona cantar, desde muy joven estuvo siempre cantando y rodeada de música, participando en los coros de la iglesia (aún hoy, a sus 95 años canta en el coro de la iglesia a la que pertenece). Se memoriza las canciones con sorprendente facilidad. También ha escrito poemas y canciones. Fue por muchos años catequista de niños y adultos. Le fascinan las flores, bordar y mirar en Facebook las noticias de la familia.

Totó es una mujer amorosa, es alegre, ocurrente y con gran sentido del humor. Es independiente y luchadora, le encanta cocinar para otros y todo le queda delicioso. Es espiritual y su prioridad es su relación con Dios. Es generosa y compasiva, sirve a los enfermos siempre que esté a su alcance y les lleva esperanza y aliento. En el pasado les ponía las inyecciones, daba sobos y rezaba por ellos.

Estamos agradecidos con Dios por la vida de nuestra “regalona de Los Latos”, Victoria Rivera Fuentes a quien su familia, amigos, conocidos y vecinos la aman y le tienen gran estima.

❤por Luz Margarita Rivera

A Mami –
Por Josie Rivera

 

Fue en una mañana de marzo,
cuando se me presentó
la imagen de la ternura,
la dulzura y el amor.

La imagen de la que nunca
mi vida renegó
siendo sangre de su sangre
y de su rosa el olor.

De sus ojos, sus pupilas
de su cuerpo, el corazón;
de su alma, la ternura
y de su vientre el dolor.

Pues Dios quiso que así fuera
para la consumación
de nueve meses de espera
que con con amor soportó.

Ahora, con la luz del día,
puedo ver con precisión
un rostro ya conocido
creado por el Señor.

Es la imagen de mi madre
que un gran ejemplo me dió,
que me llevó por senderos de alegría y comprensión.

Pues Dios quiso que así fuera
y que yo fuera en tu honor,
resultado de tu vida
motivo de tu devoción.

Por eso madre querida,
con la misma devoción
que me diste tú la vida,
en estas líneas escritas
¡te entrego todo mi amor!

Josie Rivera
1ro de marzo de 1980

 

Tu Mano
Por: Luz Margarita Rivera

Tu mano creadora y formadora
Tu mano la que guía a todas horas
Tu mano que acaricia y que consuela
Tu mano es sobretodo sanadora.

Tu mano es tan firme y tan serena
Tu mano despunta canciones y poemas
Tu mano la que enseña, que corrige y endereza
Tu mano nos levantó de la pobreza.

Tu mano ha enhebrado miles de agujas
Tu mano sus pinchazos no los cura
Tu mano con máquina crea hermosuras
Tu mano eterna cómplice de la costura.

Tu mano es tan suave y delicada
Tu mano el jardín riega en las mañanas
Tu mano que provee y alimenta.
Tu mano tiene sazón que no se iguala.

Tu mano lleva las marcas del tiempo
Tu mano pulsa ese rosario, a Dios creyendo;
Tu mano esparce amor,
generosidad, respeto
Tu mano extiende paz en alegrías o en tormentos.

Tu mano…
Bendecidas son esas dos manos tuyas!
Gracias ❤

La Princesa De La

Aguja Y El Dedal

Por: Julio Alberto Rivera

Quiero con amor comenzar
la historia de una princesa
la mujer que dios escogió
para que yo naciera de ella.

Fue en un pequeño pueblito,
en una familia inmensa
con sus padres y diez hermanitos
que fue creciendo la princesa.

Dios con ella siempre estaba
aún cuando ella dormía,
pues así él aprovechaba
para sembrar en su alma sabiduría.

Sabiduría que siempre usó
en todo lo que ella hacía
siendo especial en su casa,
aunque era la más chiquita.

Supe que cuando chiquita
estaba siempre cociendo,
con cantos de tiras que su madre iba tirando pa’ el suelo.

Jugando con tiras del piso comenzó la princesa su anhelo, soñando en ser costurera
de trajes lindos y bellos.

Su padre su frente secó
con un precioso pañuelo
que con mucho trabajo coció pinchando con la aguja sus dedos.

Su madre al verla sangrar
le regaló un dedal bien viejo
para que no volviera sentir lo que ella sintió primero.

Con su agujita y el viejo dedal
y con tiritas del suelo
comienza con mucho afán
a cultivar su don con celo.

Con su carita redonda
y sus ojitos bien negros
crecía así la princesa
en aquel pequeño pueblo.

Hasta que un día llegó
un soldado de bien lejos,
su corazón cautivó
y casándose del pueblo salieron.

Pronto Dios les regaló
ocho hijos en un momento,
mas una prestada tomó
como angelito para el cielo.

La crianza de ellos tomó
como lo más importante en su vida y de la mano de Dios caminó
sin dejar su meta ni un día.

Tanto coció como sembró amor
en todos sus siete polluelos
que aún están en sus corazones las punzadas y el hilo perfecto.

Dios, como a su amigo Abraham,
le regaló nietos y bisnietos,
y su simiente será
como las estrellas del cielo.

Así yo quiero terminar
esta pequeña historia
de la princesa, su aguja y su dedal; ella es mi madre y su nombre es VICTORIA!